¿Cómo es el proceso de resonancia magnética a la rodilla?

Durante el entrenamiento intenso en deportistas de alto rendimiento, así como en los amateur y aquellos que sufren de obesidad e inician un plan de acondicionamiento físico, uno de los problemas más comunes es sufrir lesiones a la rodilla, las cuales reciben todo el impacto al trotar o ejercitarse con pesas de pie.

Dentro de las lesiones más comunes, se encuentran las esguinces, distensiones, artrosis e incluso, roturas de ligamentos, por lo cual es importante tener en cuenta antes de practicar cualquier deporte, hacerse un chequeo médico y armar un buen plan de entrenamiento, así como complementar esto con una alimentación balanceada y los descansos apropiadas.

Ahora bien, si pese a todo esto uno comienza a experimentar dolores, es importante identificar de inmediato qué tipo de lesión puede existir, ante lo cual una excelente opción es utilizar la resonancia magnética.

Este método es muy bueno, ya que utiliza la energía de imanes potentes para crear imágenes de articulaciones, músculos y tejidos, lo cual permitirá saber si existen afecciones en el hueso, acumulación de líquidos, tumores, infecciones o inflamaciones, entre otras.

Además, sus beneficios son muy amplios:

  • Es una técnica no invasiva, que no implica exponerse a radiaciones ionizantes.
  • Permite descubrir todo tipo de anomalías en la rodilla.
  • Ayuda a determinar la necesidad de cirugía.
  • Es superior a otros métodos de exploración, porque descubre anormalidades ocultas o poco claras.

¿Cómo proceder ante una resonancia magnética de rodilla?

Como hemos dicho, este examen es altamente efectivo, de ahí que sea importante prepararse de manera adecuada para someterse a él. En algunos casos, el especialista puede solicitar no comer ni beber nada durante un período que varía entre las 4 y 6 horas antes de realizarse el examen.

También es necesario que el lesionado advierta al médico sobre ciertos factores que puedan influir en el examen, tales como:

  • Presencia de marcapasos cardíaco.
  • Implantes en el oído interno.
  • Articulaciones artificiales.
  • Haber trabajado en el pasado con láminas de metal.
  • Alergias al yodo o al material de contraste de rayos X.
  • Cirugías recientes
  • Problemas de salud graves.

La mayoría de los exámenes de resonancia magnética no son dolorosos, lo más grave que puede ocurrir es alguna sensación de encierro o claustrofobia, pero esta es solucionable si el paciente coordina con el especialista alguna sedación antes de realizarse el examen médico.

Cuando se inyecta el agente de contraste, es normal sentir frío por un par de minutos, así como molestia con la aguja intravenosa, pero esto no debiera significar mayor problema.

Al momento de iniciar la resonancia magnética, la zona del cuerpo examinada se sentirá levemente caliente, lo cual puede molestar un poco, pero donde es importante mantenerse quieto para que las imágenes grabadas salgan bien; es posible relajarse entre las secuencias de toma de imágenes, pero de todas formas debe mantenerse la posición adoptada.

En el caso de los niños, y también de algunos adultos, a veces puede ser necesario utilizar tapones, para reducir el ruido del escáner y los zumbidos y golpes de la toma de imágenes.

Una vez que termine el examen, no debiera haber mayores indicaciones, ya que al ser una técnica no invasiva, no existirán repercusiones en el cuerpo ni un período de recuperación, salvo en el caso de haberse utilizado sedantes; la dieta normal, actividades y medicamentos pueden retomarse sin ningún problema.

 

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